En la primera parte de la historia te conté que con mi esposo iniciamos a subir Preikestolen o Pulpit Rock en Noruega. Un recorrido hacia arriba (90% del camino era cuesta arriba) de 3,800 metros, casi 4 km. También te conté cuál fue mi objetivo para lograr llegar a la cima. En la segunda parte hablé sobre mi estrategia, la ruta que decidí tomar, así como los retos a los que empecé a enfrentarme. ¿Quieres conocer el desenlace y si logré llegar a la cima?

 

FOTO GENTE SUBIENDO ATRÁS MÍO

Como te mencioné en la segunda parte, comenzaron a haber retos y empecé a hacer una analogía de cómo subir este roca, se semejaba a lograr mis sueños.

 

Mientras vas subiendo es importante saber dónde ponemos los pies… Hay partes del camino que por poner mal el pie nos podemos lastimar o lastimar a alguien a nuestro alrededor. Lo mismo pasa cuando tomamos decisiones para avanzar a lograr nuestros sueños. Si tomamos una decisión incorrecta podemos dañarnos a nosotros, a nuestra organización o a nuestros seres queridos. Es clave estar atento al camino, poner atención y ver bien cuál será el siguiente paso para avanzar. Esto no significa que no nos equivocaremos, al contrario, podemos tomar el camino equivocado, desviándonos y luego regresando al camino correcto y esto siempre traerá un aprendizaje, lo importante es darnos cuenta a tiempo para que la consecuencia no sea muy grave y pueda ser reparada rápidamente.

 

FOTO PIE SOBRE LA PIEDRA

 

En muchas ocasiones se debe parar para descansar, tomar agua, comer, ponernos bloqueador solar, cambiarnos de ropa, etc. Igual con nuestros sueños, debemos parar para descansar, reflexionar, celebrar los pequeños logros, ver qué necesitamos para seguir avanzando y re energizarnos. Hacer un análisis si tenemos todo lo necesario o debemos hacer modificaciones y actualizaciones para seguir avanzando.

 

FOTO PERRO SALIENDO DEL AGUA

 

Hay momentos en donde el camino es más empinado y cuesta más subirlo. Aquí fue donde casi “tiro la toalla”. Ya estaba cansada y sólo quería llegar, pero perdí perspectiva y por un momento olvidé mi objetivo. Hasta que vi a este perro gozando el camino al darse un “chapuzón”. Parar, disfrutar, energizarse nuevamente y continuar. Es importante ir a la velocidad adecuada en base a la condición física para no lastimarnos. Lo mismo es con los sueños, debemos calibrar nuestro avance y forma de seguir en los momentos donde cuesta más acercarnos a nuestro objetivo.

 

Este momento fue clave para mi para tomar un respiro, recordar mi meta (o sueño), descansar, evaluar cómo iba y qué faltaba y con esto poder continuar.

 

Aprender sobre las personas que ya hicieron ese recorrido y cómo lo lograron ayuda mucho para entender lo que uno está haciendo y agarrar perspectiva. Platiqué con algunas personas que había subido antes y eso ayudó muchísimo también. Cuando uno tiene mentores, asesores y personas que ya han recorrido el camino similar ayuda a orientarnos, motivarnos y nos da claridad sobre temas que desconocemos, no sabemos cómo abordarlos y nos dan tips para facilitarnos la vida.

 

LA META – El logro

Al llegar a la cima mi primer pensamiento fue: “¿Ya llegué? ¿Lo he logrado? ¡Wow! ¡Qué buenísimo!” Luego di gracias a Dios por la oportunidad y la experiencia espiritual que estaba viviendo y disfrutamos con mi esposo el pasar tiempo juntos arriba no sólo tomando fotos, si no de nuestra compañía, de la vista tan impresionante, de la grandeza y majestuosidad de la naturaleza y del planeta tan lindo en el que vivimos. Realmente fue una experiencia fuera de este mundo para mí y sé que también lo fue para mi esposo. Al estar arriba y ver a todas las personas tan felices por haberlo logrado y cómo cada uno celebraba en su estilo el éxito alcanzado fue alucinante. Algunos estaban solos, otros acompañados, cada uno buscaba un lugar diferente para sentarse, acostarse o incluso comer. Nos unía a todos el logro de la meta.

 

FOTO CHARLIE EN LA CIMA

 

Con esto resumo lo más importante para mí en el momento de lograr mi sueños:

  • Dar gracias
  • Disfrutar el momento
  • Celebrarlo

 

No todos los días se tiene la oportunidad de ir a Preikestolen, pero sí cada día podemos estar más cerca de nuestros sueños en la medida que avancemos y hagamos cosas que nos acerquen al mismo.

 

FOTO JUNTOS EN LA CIMA

 

Deseo que con este artículo que los lectores reflexionen sobre las pequeñas y grandes cosas que realizan a diario que les ayuda a estar más cerca de sus sueños y que los inspire un poco a no dejarse vencer por las dificultades, ya que es parte de la aventura para llegar a la cima. El camino es lo que más debemos disfrutar para luego celebrar el haber llegado a nuestro sueño.

 

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