La pregunta no es ¿“cómo alcanzo mis objetivos?”, más bien, ¿“qué obstáculos estoy dispuesto a vencer”? – Michael Neill

 

Tuve la oportunidad de conocer Escandinavia donde me me inspiré en escribir este blog al haber subido Preikestolen, o Pulpit Rock en Noruega. Siempre he disfrutado el senderismo porque me fascina la naturaleza, pero no lo practico regularmente, ni tengo la condición física necesaria para hacerlo, o por lo menos esta caminata en específico. El recorrido hacia arriba (90% del camino era cuesta arriba) es de 3,800 metros, casi 4 km. Tomando un promedio de 2 horas para subir y 2 para bajar.

 

Antes de subir, fuimos en barco por el fiordo para conocer y ver su majestuoso tamaño desde el agua. El entorno es verdaderamente espectacular e inspira a lograr lo imposible.

 

FOTOS DESDE EL BARCO

Para mí este recorrido fue una experiencia espiritual, creo que muy similar a la que varias personas viven al hacer el camino de Santiago de Compostela, al subir el Everest o realizar un recorrido que sin saber que al culminar no es la misma persona.

 

“Cuanto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la leyenda personal en una razón de vivir.” – Paulo Coelho

 

Voy a ser sincera, cuando inicié a caminar no me imaginé lo que esta aventura me abriría los ojos a mi propósito de vida.

 

Cuando comencé a caminar junto a mi esposo comencé a disfrutar el paisaje, tomar fotos, respirar aire fresco, ver a las personas frente y detrás de mí. De repente, como decimos en Guatemala: ¡“me cayó el 20”! Me di cuenta de que el subir Preikestolen era la perfecta analogía de lo que como los seres humanos experimentamos al buscar alcanzar nuestros sueños u objetivos de vida. Durante muchos años, mis objetivos fueron muy claros y los pasos para lograrlos extremadamente lógicos. Si bien éstos no han sido necesariamente fáciles, sabe uno perfectamente lo que tiene que hacer para lograrlos. A los que me refiero específicamente son: graduarme del colegio, sacar mi título universitario, sacar mi maestría, tener un buen trabajo en una empresa multinacional, comprar mi carro, comprar mi casa, la lista seguía. Uno sabe perfectamente qué pasos seguir para lograrlo. Y yo estaba mal acostumbrada a este tipo de objetivos. Sin embargo, en los últimos 10 años mi vida ha cambiado completamente de ese esquema y me he ido adentrando en el mundo de la empresarialidad y del emprendimiento. Acá esos pasos no dependen tanto de uno como los descritos anteriormente. En este aspecto el tomar en cuenta lo inimaginable e impredecible es el diario vivir y en mi caso puntual ha sido un reto muy grande ir aprendiendo a manejarlos.  No digamos cómo a todos nos cambió la vida la pandemia 2020. Algo inimaginable que vendría a poner de cabeza todas nuestras creencias y forma de ver la vida.

 

Cuando me di cuenta de esto mientras caminaba lo primero que identifiqué fue:

 

OBJETIVO – El qué

 

Empezamos caminando juntos con mi esposo. Sin embargo, el sí practica senderismo y tiene condición física para eso. Nos dijeron que las personas que están habituadas a practicarlo tardaban entre 45 a 60 minutos en subir. Él se retó a sí mismo y estaba decidido a probar si lograba llegar en 1 hora. Yo sabía que no era mi realidad y el comenzó a ir a su paso y yo al mío. Mi objetivo obviamente era llegar arriba, sin importar el tiempo que me tomara. Así que esta separación también me permitió darme cuenta de muchas cosas que pasaban en mi cabeza y a mi alrededor mientras caminaba.

 

FOTO PERSONAS CAMINANDO DELANTE DE MI

 

Después de definir el objetivo decides cuál será la estrategia que seguirás. En el próximo capítulo conocerás mi estrategia y la ruta que decidí tomar. Suscríbete para conocer cómo sigue la historia: SUSCRIPCIÓN

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